Paisajismo Argentino

Proyecto Ganador del Concurso Parque de la Cabecera
del Puente Rosario - Victoria

 

Los arquitectos Martín Goldberg y Vanesa Rabotnicoff obtuvieron el primer premio en el concurso de ideas para el Parque de la Cabecera del Puente Rosario-Victoria,
Se pensó la intervención simultáneamente en distintas escalas: geográfica, metropolitana, urbana, barrial y arquitectónica-paisajística.
Geográfica: el sitio es punto de inflexión de dos sistemas de paisaje, de dos alturas (costa alta/costa baja) y está poblado de elementos que por definición (barranca, río, costa) o por dimensión (puente) entran en el terreno de lo geográfico, topográfico o territorial. Cada elemento tiene su propia importancia y se ha intentado abordar todos y cada uno de estos puntos con diversas estrategias: mediación de escalas en el caso del puente, con la masa de árboles sirviendo como barrera y elemento de escala media, estrategias de aprovechamiento proyectual en el caso de la barranca con la incorporación terrazas generando espacios a altura intermedia que permitan nuevas posibilidades de vivir la barranca y tener vistas diversas del río, etc. Estas estrategias también generan un nuevo paisaje de barranca, esta zona ha sido muy modificada y prácticamente no existe en estado natural. Se puede decir que el punto de máxima intensidad es el sector de barranca y explanada bajo el puente, razón por la cual se decidió estudiarlo con mayor definición.
Metropolitana: como puerta de entrada desde Entre Ríos y el Mercosur al Gran Rosario cumple aquí un rol representativo, la primer cara visible de Rosario. En este sentido cobra importancia el marcar una imagen clara y contundente que posibilite leerlo como una unidad. También, en esta escala, sirve como nexo y articulación entre Rosario y Granadero Baigorria.
Urbana: funciona desde el lado rosarino como borde de ciudad y como articulador de las escalas que confluyen en este punto (la del barrio jardín, la del complejo hotelero, la geográfica del puente o la barranca). Desde el lado de Granadero Baigorria, incentiva el completamiento de la trama urbana, predefine un borde a la misma y la articula e integra con el barrio de pescadores.
Barrial: funciona aportando servicios y espacios adecuados a los barrios adyacentes: áreas de juegos de niños y gastronómicas del lado rosarino, área de shopping, de deportes, de juegos de niños y vinculadas a la actividad pesquera en el sector de granadero baigorria.
Arquitectónica - paisajística: la definición de espacios de carácter diverso dentro del parque (plazas cívico-representativas, áreas íntimas de pequeños claros en el bosque, grandes explanadas, etc.), la definición de volumetría edificable en el sector del complejo de oficinas y hotel y de explanada bajo la barranca en el sector bajo el puente.


Sistema vial
Se propone modificar el trazado existente, que parece partir de un criterio casi de autopista, y que segmenta el área a intervenir en una multitud de franjas sin mucha otra posibilidad paisajística y de uso que aquella de meras franjas laterales y cantero central, por otro que continua el espíritu del paseo costanero, sirve de articulación entre la ciudad y el parque, y libera todo el área disponible para ser tratada y apropiada de forma unitaria. La costanera se continúa también hacia el norte vinculándose con la proyectada en Granadero Baigorria y se propone un boulevard de menor escala como borde sur al trazado urbano de Baigorria.


Costa alta / costa baja
Se propone integrar los elementos existentes a la totalidad del parque metropolitano aumentando las conexiones entre los sectores alto y bajo de la costa, y configurar un sistema ininterrumpido de parque costero desde la florida hasta la playa de pescadores en Baigorria. En la articulación entre el último sector de plataforma ?artificial- y la playa ?natural-, se ubica un elemento mixto, un sistema de plataformas de distintas alturas que configuran una escollera, un paisaje de rocas artificiales que varia según la crecida del río.


Bosque
Constituye el corazón de la propuesta. Esta masa vegetal configura un elemento paisajístico de triple función: por un lado sirve como estructurador a nivel espacial, recorre toda la extensión del área a intervenir y permite una lectura del parque como forma reconocible. Esto resulta particularmente importante por la posibilidad, brindada por el puente, de tener una visión aérea general. Por otro lado, actúa como colchón entre la ciudad y el puente, permitiendo su visión sólo por momentos. Por último, funciona dentro del parque como el elemento que demarca y define distintos espacios, caracterizándolos de diversos modos: abras íntimas, grandes explanadas, etc.


Oficinas y hotel
La preexistencia de una torre de viviendas fuera de escala con su contexto demanda una intervención que intente integrar este elemento a su entorno. La reconversión a uso de oficinas, con el agregado de un basamento que articule las distintas escalas, la incorporación de una nueva envolvente y la aparición de otros volúmenes que configuren un nuevo conjunto parecen las operaciones más acertadas. Dentro de este nuevo distrito urbano se propone también la adición de un hotel que aproveche la excelente accesibilidad metropolitana y las vistas al parque y al río.


Restaurant / mirador
Un edificio colgado bajo el puente. Permite una visión única en Rosario: un mirador suspendido sobre el agua, con vistas hacia la silueta urbana rosarina y hacia el paisaje agreste de barrancas al norte. El acceso se da a través de un núcleo vertical adosado al pilar del puente, tanto desde la costa alta como desde la costa baja.


Barrio de pescadores
Se plantea mantener la existencia de este asentamiento semi-formal incorporándolo al trazado urbano. Se propone una serie de usos relacionados al mismo: cooperativa de pescadores, piletones para siembra y cultivo de peces y feria de venta de pescado, que contribuyan a consolidar el sustento de los pobladores y su mayor integración a la ciudad.

Imágenes del proyecto ganador


PULMÓN METROPOLITANO
El proyecto ganador del Parque de la Cabecera del Puente propone un gran bosque integrador entre Rosario y Granadero Baigorria

Aníbal Fucaraccio / Arquitecto

Los arquitectos Martín Goldberg y Vanesa Rabotnicoff obtuvieron el primer premio en el concurso de ideas para el Parque de la Cabecera del Puente Rosario-Victoria, un emprendimiento conjunto de las municipalidades de Rosario y Granadero Baigorria. “Es un gran pulmón metropolitano que funciona como elemento articulador e integrador de las dos ciudades”. Así lo definieron estos dos jóvenes profesionales de nuestra ciudad que regresaron hace dos años de China donde realizaron una enriquecedora experiencia laboral que luego trasladaron en esta competencia.
   Goldberg y Rabotnicoff trabajaron junto a Gustavo Sapiña y Verónica Peralta, una pareja de rosarinos que reside en Irlanda, y el francés Maxim Lorrousi, a quien todavía no conocen personalmente. Todo el proyecto se desarrolló vía Internet. “Fue muy interesante trabajar a la distancia. Al principio hubo mucho debate y conversaciones a través del messenger y recién sobre el final, en las últimas dos semanas, el proyecto tomó forma”, confiaron a Estilo.

¿Por qué se decidieron a participar del concurso?

—Tenemos nuestros trabajos particulares pero siempre tratamos de no abandonar los concursos porque nos interesan como oportunidad de hacer lo que nos gusta sin tener presiones. Además nos divierte hacerlos. (Goldberg).
—Desde que volvimos a Rosario ya participamos en los concursos de Tribunales, la Unidad 4 y el Hospital Centenario. Nos gustan los concursos. (Rabotnicoff)

—¿Qué cosas le llamaron la atención del llamado?

Era un concurso muy atractivo. Nos gustaba mucho el tema de los parques porque estando en China habíamos hecho un par de proyectos similares. Eso nos sirvió para retomar algunas ideas. (Goldberg)
—Nos parecía muy bueno la oportunidad de reflexionar sobre temas que tienen que ver con la ciudad. Además creemos que no hay que pensar sólo en la práctica particular porque es cerrarse mucho. Estos trabajos son fundamentales para tener la cabeza en funcionamiento. (Rabotnicoff)

¿Cuál fue el desafío que se plantearon cuando vieron el programa?

—Le dimos importancia a la escala. El parque era más grande de lo que estamos acostumbrados a trabajar en Rosario. Eran 55 hectáreas. Por eso nos sirvió mucho la experiencia de China porque nos acercó bastante a esa escala. (Goldberg)
—En China se manejan otras dimensiones y llevamos adelante proyectos más grandes que el de este parque. Eso nos ayudó. Queríamos que el parque respondiera y solucionara todas las escalas que tocaba. (Rabotnicoff)
—¿Cómo fue trabajar con tres personas que estaban en el exterior?
—Las primeras semanas fueron de mucho diálogo a través del messenger, discutiendo cuestiones conceptuales, programáticas y viales. Hubo pocos dibujos y mucha charla. Más tarde llegaron las concreciones. (Goldberg)

—¿Qué conclusiones sacaron de esas charlas?

—Nos dimos cuenta de que el tema vial era muy importante. Nos parecía que las dos calles que actualmente pasan por debajo del puente dividían demasiado la zona. Eso nos llevó a correrlas. (Goldberg)
—También reflexionamos acerca de que queríamos plantear un gran bosque que sirva de escala intermedia entre el puente y la ciudad. Después le dimos forma al bosque, planteamos recortes en forma de zig-zag y allí se armó el proyecto. (Rabotnicoff)
—¿El bosque fue el punto fuerte del proyecto?
—Con el bosque buscamos “coser” las dos ciudades: Rosario y Granadero Baigorria. Queríamos que el parque fuera el elemento de unión. (Rabotnicoff)
—También intentamos que proteja el impacto visual que genera el puente. El bosque filtra un poco el impacto de una obra que es un poco monstruosa en estado virgen. Además nos permitía arribar a una escala intermedia que generaba espacios más amables para la escala humana. (Goldberg)

—¿Existen otros significados detrás de la disposición de los árboles?

—Los árboles consiguen una lectura de modo unificado que responde al rol simbólico del parque como puerta de ingreso a la ciudad. Sabíamos que se necesitaba una imagen que marque la situación de entrada. (Goldberg)
—Además funcionan articulando y demarcando los diferentes espacios planteados en el parque, con sus distintas características. (Rabotnicoff)

—¿Qué características buscaron en esos espacios?

—La idea es que puedan actuar de diferentes maneras. Hay explanadas grandes y espacios íntimos. Hay una zona para jugar al fútbol que también sirve para organizar eventos. También hay un área de pileta y juegos acuáticos que en invierno pueden ser usadas como pistas de skate y franjas establecidas para otros deportes. Una plaza seca, juegos infantiles, oficinas, un hotel, un restaurant, un mirador y un acuario. Siempre pensamos en usos públicos. (Rabotnicoff)

—¿Cómo intervino en el debate el elemento económico?

—La idea de hacer todo con árboles implicaba un proyecto económico. Planteamos construir muy poco, sólo hay que correr las calles. No sugerimos costos agregados a lo que implica un parque. Resolver todo con árboles daba lugar a un desafío más interesante y a una apuesta factible. (Goldberg)
—Sabíamos que no tenía sentido plantear un proyecto tan costoso que no tenga visos de realidad. (Rabotnicoff)
—¿Llegaron a pensar el parque como una postal?
—Este parque tiene la posibilidad de ser visto desde arriba cuando se llega desde el puente. Esa visión no se da en otros proyectos. (Rabotnicoff)
—Esa chance de ser visto desde lejos queríamos que signifique algo. Porque este parque implica arribar a la ciudad y no todos los espacios verdes tienen esa carga. (Goldberg)

—¿Recurrieron a otras experiencias similares?

—En China participamos de un concurso de una plaza en Shangai. Tenía un programa que tenía más que ver con lo cultural pero de todas maneras nos sirvió como elemento inspirador. También hubo un parque en Irlanda, con otra escala, que nos motivó. (Rabotnicoff)
—¿Cómo pensaron la integración de las dos ciudades?
—Teníamos en claro que además de ser una puerta de entrada a la ciudad, también era el límite del barrio La Florida, del lado de Rosario, y planteamos la continuación de la avenida Costanera hacia el norte porque Baigorria se va a extender hacia el límite con el parque. (Rabotnicoff)

—¿Por qué creen que ganaron el concurso?

Me parece que lo que inclinó la balanza fue el hecho de trabajar el parque como superficie unificada. Eso lo logramos a través de eliminar las calles actuales y llevarlas hacia afuera del parque. (Goldberg)
—Con un par de operaciones simples relacionadas al bosque y a lo vial resolvimos el parque. Así se dio un proyecto unificador que resuelve con criterio las escalas y los encuentros. Además se ubica como elemento unificador entre las dos ciudades. (Rabotnicoff)
—Por lo que hablaron con las autoridades de las dos municipalidades, ¿les parece que este parque se va a construir?
—No tenemos idea. Esperemos que se construya. No sólo por nosotros sino porque me parece que es importante para la ciudad. Es un parque fantástico más allá de que el proyecto sea nuestro. Es distinto a los que hay en la ciudad y propone cosas nuevas que son beneficiosas. (Goldberg)

—Es un gran pulmón metropolitano que funciona como articulador de las dos ciudades. Notamos que existe voluntad para que se construya pero todavía no hay avances serios en ninguna de las dos ciudades. Creemos que merece construirse (Rabotnicoff).
*(Nota publicada en el sitio WEB LA CAPITAL)

 


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